Mientras lo veo crecer
Cartas para mi hijo
Para hablarle a un solo hijo, de tú a tú, sin repartir el espacio con nadie más.
150.000 COPEnvío incluido
Pedirlo por WhatsAppATI significa mamá, mujer, madre tierra en arhuaco
Un cuaderno para escribirle cartas a tus hijos mientras los ves crecer. No para llenarlo de una sentada, sino para volver a él durante años y entregárselo el día que decidas.
Yo empecé el mío en 2019 y sigo escribiendo.
ATI
Mamá, mujer, madre tierra, en arhuaco
En la lengua de los arhuacos, en la Sierra Nevada de Santa Marta, una misma palabra nombra a la madre, a la mujer y a la tierra que sostiene. Nos quedamos con ella porque dice en tres letras lo que el cuaderno hace: guardar lo que una mujer tiene para decirle a los suyos, en un sitio donde no se pierda.
Nuestra historia
Se llamaba Elena Salazar y era la vecina. Yo le decía La Mama. Me recibía en su casa todas las mañanas, me bañaba, me peinaba, me guardaba un rincón en su cama los viernes. Murió el 29 de diciembre de 2002 y desde entonces hago cada año el mismo ejercicio: cerrar los ojos e intentar acordarme de su voz.
Cada año me cuesta un poco más. Eso es lo que hace la memoria: va borrando el olor, los gestos, las frases exactas. De ahí salió todo. En 2019 abrí un cuaderno y empecé a escribirles a Matías y a Santiago, para que ellos no tuvieran que adivinar quién fui yo.
ATI nació de esa práctica, no de una idea de negocio. Llevo seis años haciéndolo y lo único que hice fue convertirlo en un objeto que otra mamá pudiera usar.
Escribo con cierto afán, tratando de burlar lo fugaz de la memoria, a quien le he pedido desesperadamente guardar la imagen de aquellos que ya no están y a quienes tanto amé. Sin embargo, ella se empecina en ir borrando su olor, sus gestos y los momentos más importantes que viví con ellos a medida que pasan los años.
Ana María Restrepo, fundadora de ATICómo funciona
Escribir para un hijo no funciona como propósito de año nuevo. Funciona como costumbre pequeña, sostenida, que un día se vuelve un libro.
Cuatro cuadernos según a quién le escribes: a tu hijo, a tu hija, a tus hijos o a tus hijas.
La portada tiene un troquel con acetato y un bolsillo detrás. Metes la foto, se ve protegida y la puedes cambiar cuando quieras.
Sin fechas ni casillas. Media hora un domingo, o tres renglones antes de dormir. Las dos cosas cuentan.
A los quince, cuando se vaya de casa, cuando sea papá. O lo dejas escrito para cuando lo necesite.
Las noventa hojas de escribir van sin una sola línea impresa, y ese es el momento en que la mayoría se queda quieta. Por eso todo el andamiaje está afuera y es gratis, uses o no uses nuestro cuaderno:
Por dentro
Las hojas para escribir van sin una sola línea impresa. Lo que sí viene impreso son los separadores, y ahí está la voz de la marca esperándote cada vez que pasas de etapa.
Los cuadernos
Mientras lo veo crecer
Para hablarle a un solo hijo, de tú a tú, sin repartir el espacio con nadie más.
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Mientras la veo crecer
Lo que una mujer tiene para contarle a otra mujer que todavía está creciendo.
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Mientras los veo crecer
Uno solo para varios. Para la mamá que prefiere una historia común y no una por hijo.
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Mientras las veo crecer
Para escribirles a todas a la vez, con espacio para nombrar a cada una.
150.000 COPEnvío incluido
Pedirlo por WhatsAppDos maneras de entrar
Si eres tú la que quiere escribir, el cuaderno es la mitad. La otra mitad es la costumbre, y con eso te acompañamos aunque nunca nos compres nada.
Regalar un cuaderno en blanco es regalar una tarea pendiente. Por eso, si es un regalo, lo preparamos para que ella pueda abrirlo y escribir el mismo día.
Por qué escribir
Nadie se acuerda de sus primeros años. Lo que tú escribas ahora es la única versión que va a tener de cómo fue, cómo olía la casa y qué hacía a los tres años.
A los hijos les cuesta imaginar que su mamá fue otra persona antes. Contarle quién eras, qué querías y de qué tuviste miedo es lo que ninguna foto le va a dar.
Hay cosas que uno no logra decir de frente: una disculpa, un miedo, algo que dolió. En papel salen, y llegan cuando él tenga edad de entenderlas.
Los recuerdos se borran, y los teléfonos se cambian. Un cuaderno con tu letra sigue estando ahí, sin batería, sin contraseña y sin depender de que alguien se acuerde.
Testimonios
«A veces no nos damos cuenta de lo rápido que crecen los hijos. Por eso me encantó el cuaderno de ATI. Me ha permitido escribir esos recuerdos y momentos que no quiero olvidar, para que algún día podamos volver a leerlos juntos.»
Lina V.«¡El espacio perfecto para plasmar a través de palabras todo el amor por nuestros hijos! Es un regalo invaluable para ellos, un regalo que los hará tener una parte de nosotros cuando ya no estemos.»
Laura C.«Pensar que mis hijas tendrán un lugar donde algún día podrán conocer nuestra historia como familia, nuestros logros, los retos que hemos superado y tantos momentos que han marcado nuestras vidas, ha sido una experiencia realmente especial. Gracias a ATI.»
Manuela V.Van tal cual me las escribieron. Están todas aquí.
Blog
Por qué escribir ahora
Cuatro días antes me pidió que la llamara porque quería decirme algo. Se me olvidó. Veintitrés años después sigo sin saber qué era, y ese hueco es la razón por la que existe ATI.
Qué escribirle hoy
Ninguna pide que expliques lo que sientes. Todas piden que te acuerdes de algo concreto, que es lo único que el cerebro sabe hacer bajo presión.
El ritual en la vida real
No escribo todos los días ni todas las semanas. Llevo seis años y el cuaderno va por la mitad. Así es como se ve un ritual que sí se sostiene.
Preguntas para escribir
No tienen respuesta correcta. Tienen la tuya, que es la única que a él le va a servir.
Una
¿Quién eras tú antes de ser mi mamá? Cuéntame el trabajo, la casa, lo que querías hacer con tu vida.
Dos
¿Cómo olía la casa donde creciste, y quién estaba en la cocina?
Tres
¿Qué te dio miedo cuando supiste que yo venía en camino, y a quién se lo dijiste?
Cuatro
Escribe una cosa que haces y que a mí me da rabia. Quiero que sepas que ya lo sabes.
Cinco
¿Qué aprendiste de tu mamá que solo entendiste el día que fuiste mamá?
Seis
Si algún día no estás y necesito un consejo tuyo, ¿cuál es el que me dejas escrito?
Guía gratuita
Las mismas que uso yo, ordenadas de la más fácil a la más honda. Se responden en cualquier libreta que tengas en casa. No hay que comprar nada.
Escribo una vez por semana. Si te cansas, te sales con un clic.
Empieza
Así que no esperes a tener las palabras justas ni el momento perfecto. Escribe hoy tres renglones y déjalos ahí.